Salud Mental Y Discapacidad: Lo Que Dicen Los Datos En Chile
Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental. Este año, la invitación es escuchar a quienes viven la experiencia en primera persona. Revisamos qué dicen los datos sobre las personas con discapacidad y quienes las cuidan en Chile.
La salud mental es parte de la salud de todas las personas. Pero cuando hablamos de personas con discapacidad, las cifras muestran una brecha que no se explica por la discapacidad en sí, sino por las barreras que encuentran a diario: para atenderse, para trabajar, para moverse por la ciudad y para ser escuchadas.
Qué Se Conmemora Este 10 De Octubre
El Día Mundial de la Salud Mental se conmemora desde 1992 por iniciativa de la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH), y hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo impulsa como una de sus campañas globales. Su objetivo es generar conciencia, reducir el estigma y movilizar apoyo para mejorar la atención en salud mental en todo el mundo.
La experiencia vivida es el conocimiento que tiene una persona por haber pasado ella misma por una situación: en este caso, vivir con una condición de salud mental, buscar atención, recibirla o no conseguirla. La OMS plantea que ese conocimiento es una forma de experticia que no se aprende solo en la formación profesional ni en la investigación, y que debe influir en las políticas y servicios que afectan la vida de las personas.
Para el mundo de la discapacidad, esta idea no es nueva. Es el corazón de un principio que el movimiento de personas con discapacidad lleva décadas defendiendo, y que la propia OMS retoma en la campaña de este año: nada sobre nosotros sin nosotros.
Una Brecha Que Se Puede Medir
En Chile, el 17,6% de la población adulta tiene alguna discapacidad, es decir, 2.703.893 personas según el III Estudio Nacional de la Discapacidad (2022). A nivel mundial, la OMS estima que son 1.300 millones de personas, 1 de cada 6.
El II Estudio Nacional de la Discapacidad (ENDISC II, 2015) preguntó a personas adultas, con y sin discapacidad, por distintas condiciones de salud. Los resultados en salud mental son elocuentes:
Fuente: II Estudio Nacional de la Discapacidad, SENADIS y Ministerio de Desarrollo Social, 2015. Población de 18 años y más, condiciones declaradas por las propias personas.
Dos lecturas importantes. La primera: entre quienes declararon depresión, solo una parte había recibido diagnóstico y tratamiento médico (21,3 de 37,4 puntos), lo que sugiere que cerca de 4 de cada 10 personas con discapacidad que viven con depresión no estaban siendo tratadas. La segunda: el estudio de 2015 es, a la fecha, el que permite esta comparación en detalle en Chile. Es necesario contar con datos más recientes, y eso también es parte de escuchar.
Fuera de Chile, el patrón se repite. En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) encontraron en 2018 que el 32,9% de las personas adultas con discapacidad reportaba malestar mental frecuente (14 días o más al mes), frente al 7,2% de quienes no tienen discapacidad: 4,6 veces más. Entre quienes tenían a la vez discapacidad de movilidad y cognitiva, la cifra llegaba al 55,6%. Y el informe mundial de la OMS sobre equidad en salud (2022) concluye que algunas personas con discapacidad tienen hasta el doble de riesgo de desarrollar depresión.
No Es La Discapacidad, Son Las Barreras
La OMS es clara en este punto: muchas de las diferencias en salud entre personas con y sin discapacidad no se explican por la condición de salud o la discapacidad, sino por factores evitables e injustos. Los datos chilenos del III Estudio Nacional de la Discapacidad (2022) muestran algunos de ellos:
Barreras Para Atenderse
El 39,7% de las personas adultas con discapacidad percibe barreras en los servicios de salud, frente al 10,6% de quienes no tienen discapacidad.
Moverse Por La Ciudad
La mitad (50%) percibe barreras en el transporte público, frente al 10,1% de las personas sin discapacidad.
Acceso Al Trabajo
El 40% de las personas con discapacidad trabaja de forma remunerada, frente al 62,1% de las personas sin discapacidad.
Ingresos Del Hogar
La discapacidad es más frecuente en los hogares de menores ingresos: 21,9% en el primer quintil frente al 13,5% en el quinto.
Cada una de estas barreras pesa en la salud mental: la dificultad para llegar a una consulta, el aislamiento cuando la ciudad no es accesible, la incertidumbre económica o la falta de un espacio laboral. Por eso la salud mental de las personas con discapacidad no se resuelve solo en la consulta: también se construye con accesibilidad, inclusión laboral y redes de apoyo.
Quienes Cuidan También Necesitan Cuidado
En Chile, casi 1,5 millones de personas adultas (9,8%) están en situación de dependencia, es decir, necesitan apoyo de otra persona para algunas actividades de la vida diaria. Detrás de muchas de ellas hay una persona cuidadora, casi siempre una mujer de la familia. El Informe de Cuidados del Ministerio de Desarrollo Social y Familia (2024), basado en la Encuesta Nacional de Discapacidad y Dependencia (ENDIDE 2022), muestra cuánto pesa esa labor:
Fuente: Informe de Cuidados, Observatorio Social, Ministerio de Desarrollo Social y Familia (2024), con datos de ENDIDE 2022.
Y hay otra cara del mismo problema: el 41,3% de las personas adultas en situación de dependencia no tiene ninguna persona cuidadora. Cuidar la salud mental en discapacidad significa mirar a ambos lados: a quien necesita apoyo y a quien lo entrega.
Nada Sobre Nosotros Sin Nosotros
El lema de este año apunta a algo concreto: que las personas con experiencia vivida no solo cuenten su historia, sino que participen en las decisiones. La OMS advierte que muchas veces se les pide su testimonio y luego se las deja fuera, y que la participación real implica co-diseñar servicios, fortalecer el apoyo entre pares y avanzar hacia una atención en la comunidad, en lugar de en instituciones de larga estadía.
Construir sistemas de salud mental con las personas que los usan, y no solo para ellas.
Todavía queda camino. Según el Atlas de Salud Mental de la OMS 2024, solo el 45% de los países que respondieron colabora de forma permanente con personas con experiencia vivida y sus familias en la planificación y evaluación de servicios, y apenas el 9% ha completado la transición desde la atención en instituciones hacia modelos comunitarios.
En Chile hay avances que conectan directamente con este enfoque:
Ley 21.331 De Salud Mental (2021)
Reconoce los derechos de las personas en la atención de salud mental, incluidas las personas con discapacidad psíquica o intelectual, y promueve incorporar a personas usuarias y personas con discapacidad en los equipos de acompañamiento y recuperación.
Ley 21.805 Chile Cuida (2026)
Crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados y reconoce el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado, incluido el derecho de las personas con discapacidad a recibir apoyos para su autonomía.
En OpenCluster Tech somos parte de la Red de Empresas Chile Cuida, porque creemos que el cuidado es una responsabilidad compartida y no solo de las familias.
Qué Podemos Hacer Desde Nuestro Lugar
No hace falta ser profesional de la salud mental para aportar. Estas son algunas acciones concretas, pensadas para distintos roles:
Si Necesitas Ayuda Ahora
No Estás Solo, No Estás Sola
Si tú o alguien cercano está pasando por un momento difícil, en Chile existen líneas gratuitas de apoyo en salud mental del Ministerio de Salud:
También puedes acercarte a tu CESFAM o centro de salud más cercano. En una emergencia, llama al 131 (SAMU).
Preguntas Frecuentes
¿La discapacidad causa problemas de salud mental?
¿Qué significa "experiencia vivida"?
¿Cómo puedo saber si una persona que no habla está pasando un mal momento?
¿Las personas cuidadoras también pueden pedir apoyo?
¿Dónde encuentro más datos sobre discapacidad en Chile?
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